La HUELLA SOCIAL en formato breve

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La HUELLA SOCIAL en formato breve

El impacto o huella social está de moda y es tendencia. Una oportunidad que tienen las empresas para comprender la influencia o efecto en la sociedad por cualquier acción o actividad dentro de sus programas.
A diferencia del impacto ambiental, donde las herramientas de medición están mucho más estandarizadas ya desde los años 60, también a nivel global, en el espacio que nos ocupa, el impacto social, no encontramos un punto de encuentro claro ni un marco de referencia único.

Sin duda, los grandes pioneros, organizaciones del TERCER SECTOR, extremo opuesto a la rentabilidad financiera y sin ánimo de lucro, son los referentes en el criterio de inversión y actores válidos para la evolución y crecimiento. Un espejo donde mirarse en la medición de sus acciones, y donde el cuarto sector, el privado y público se han subido a este tren en marcha; incorporando metodologías adaptadas a sus objetivos en la gestión de sus acciones y posterior evaluación: Organizaciones basadas en datos y orientadas a resultados.

El desarrollo de metodologías de medición de impacto social tiene su nacimiento a finales del siglo XX, cobrando mayor importancia y presencia en el siglo XXI. Desde el modelo ideado por Amantya Sen, Premio Nobel de economía 1998, con un foco principal en conseguir bienestar y calidad de vida de las personas, en un concepto basado en la medición de las capacidades; más capacidades adquiridas, mayor bienestar; hasta el modelo más reciente implementado por SDG Compass que orienta a las empresas sobre cómo pueden medir y gestionar su contribución a los Objetivos del desarrollo sostenible.

La mayor parte de las instituciones utilizan modelos lógicos y teorías del cambio como metodologías para analizar el efecto causal entre las acciones realizadas y el impacto social generado. Básicamente, se trata de una hoja de ruta fundamentada en un mapeo desde un análisis de atrás a adelante. Se comienza desde un diagnóstico inicial con los objetivos a largo plazo, para después detectar y analizar a los actores y las estrategias necesarias para lograrlos. Es un conjunto de relaciones formales que se supone que existen para una población concreta, los resultados deseados que la organización se esforzará por lograr y el modelo lógico para procurar esos resultados. Una teoría del cambio se puede aplicar en cualquier momento del proyecto, en su planificación, implementación o evaluación. En todo este proceso identificaremos diferentes tipos de indicadores con características muy concretas y alineados con la misión de la institución. Un buen indicador debe ser: específico, medible, alcanzable, realista y en tiempo acotado.

Pero, ¿cómo medimos algo tan complejo (a veces intangible) como el impacto social generado por nuestra actividad? ¿Son las metodologías actuales suficiente para implantarse con el fin de gestionar y medir el impacto? ¿La adaptabilidad con objetivos propios y medidas ad hoc nos podrán ayudar y orientar para iniciar un nuevo ciclo en una tarea siempre inacabada y en constante retroalimentación?

Quizás sea pronto para dar respuesta a todas ellas. Sin duda, y dentro del paraguas del proyecto europeo “sector skills Alliance” “EU-Heritage” (2019-2021), donde laCultora lidera un módulo formativo sobre Impacto social y sostenibilidad, el trabajo de investigación y la práctica con los casos de estudio nos despejarán muchas dudas al respecto. Sirva este artículo para despertar el interés en la temática y poner en común un valor empresarial en alza, que, aunque hoy en formato breve, tiene largo recorrido.